Pide hechos verificables
Pregunta quién ejecutará el proyecto y qué entregará. Una experiencia en otro programa no demuestra una acreditación para uno nuevo. Solicita la referencia oficial de cualquier condición que se dé por confirmada.
Revisa los supuestos económicos
Distingue el precio total, los impuestos, el mantenimiento y cualquier coste condicionado. Pide que se explique qué ocurre si la ayuda no se concede o cubre menos de lo esperado.
Valora la utilidad propia del proyecto
La decisión de inversión necesita una razón de negocio. Comprueba que el proyecto resuelve una necesidad y que sus resultados pueden medirse. La financiación, cuando exista, será una parte de esa decisión.
Los ejemplos son orientativos y no implican que un proyecto sea subvencionable. La financiación depende de las bases y de la convocatoria aplicable.
Para seguir explorando
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